¿Qué credibilidad puede tener un partido que se niega a que se debata sobre corrupción y sobre las medidas que hay que tomar para prevenirla, controlarla y sancionarla? ¿Y qué credibilidad puede tener el gobierno al que apoya? Las preguntas, por supuesto, son retóricas. Y la respuesta es tan grave como evidente: sólo quien tiene algo que ocultar puede temer el debate y sólo quien se beneficia de la corrupción puede no tener interés en luchar contra ella.
Cuenta el periódico El Mundo que Salvador Victoria, consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, mediaba en los pagos a la trama Gürtel para organizar actos del PP, que supuestamente eran pagados con dinero de la Comunidad. Él lo ha desmentido. Antes, ese mismo periódico dio informaciones sobre las extrañas relaciones jurídicas del presidente, Ignacio González, para hacerse con un ático de lujo en Marbella. En ambos casos, habrá que esperar a que la justicia actúe con rapidez y clarifique los hechos. No obstante, estas informaciones son una gota más en la oleada de casos de supuesta corrupción que está devastando nuestro país. Llegados a este extremo, el ciudadano siente, en un sentimiento que compartimos, que una corrupción institucional tan generalizada como la que ha saqueado España sólo es posible si ha sido amparada por los partidos políticos que han gobernado desde la transición y por buena parte del tejido empresarial vinculado a ellos.
A quienes vivimos la política desde dentro nos abruma comprobar el círculo vicioso en el que nos han encerrado estas malas prácticas: ni PP ni PSOE ni IU ni los partidos nacionalistas tienen las manos libres para actuar previniendo, erradicando y sancionando la corrupción, ¡porque hacerlo les forzaría a reconocer que entre sus filas se cuentan sus principales actores! Por ello, son tan furibundos en el ataque a quienes tienen las manos limpias y por tanto, libres para actuar, y todos los días cargan contra UPyD. En opinión de estos partidos, quienes dañan la política son más quienes pretenden hablar sobre corrupción que quienes la cometen.
Sólo así se entiende que el PP en la Asamblea de Madrid haya impedido al Grupo de UPyD en más de 13 ocasiones hablar sobre temas ligados a la corrupción, Caja Madrid y responsabilidades en la gestión de alcaldes con graves irregularidades. Sus representantes en la Mesa de la Asamblea, con la ayuda de ciertos cargos de confianza, han actuado contumazmente de manera arbitraria e ilegítima para favorecer los intereses de su mayoría e impedir la celebración de Plenos sobre esos asuntos.
Ante esta conducta, el Grupo de UPyD ha presentado un recurso de amparo al Tribunal Constitucional en defensa de su derecho fundamental a poder ejercer sus funciones como representantes de los ciudadanos. A pesar de ello, el viernes pasado impidieron tramitar tres nuevas iniciativas. Ya van 16. Huelga decir que los diputados de UPyD en la Asamblea de Madrid vamos a continuar intentando que a los ciudadanos no se les hurte un debate serio sobre corrupción y las imprescindibles medidas que hay que tomar para prevenirla, controlarla y sancionarla. Unas medidas que exigen reformas radicales que quitarán poder a los políticos para devolvérselo a los ciudadanos. Veremos en qué queda y os lo contaremos.
Pd. El diario El Mundo ha publicado el 30-1-2013 que Salvador Vistoria ha presentado justificantes de que las facturas las pagó el PP y que él actúo como abogado.