Lo que tienen en común Eurovegas y la privatización de la gestión sanitaria

En una misma Ley, la de acompañamiento a la de presupuestos, se van a aprobar dos de las medidas más importantes de este año en la Comunidad de Madrid: Eurovegas y la privatización de la gestión sanitaria de los nuevos hospitales y centros de atención primaria. Estas medidas tienen un hilo conductor común: la confusión de intereses privados y públicos. Quizás por eso han optado por tramitarlo conjuntamente, y no sólo para dificultar un debate independiente y riguroso en la Asamblea sobre ellas. A pesar de su escaso debate, esta Ley podrá tener importantes repercusioens en el futuro de la Comunidad de Madrid.

La Ley ha previsto para Eurovegas un traje a medida, que ha venido a llamar Centros Integrales de Desarrollo (CID). Se trata de una figura jurídica configurada ad hoc, como una categoría de los llamados Proyectos de Alcance Regional, regulados en la Ley del Suelo de la Comunidad de Madrid. En ella se prevé que sus normas aplicables a los CID prevalecerán en caso de conflicto sobre las restantes normas de la Comunidad de Madrid. Esos centros se podrán implantar mediante autorización administrativa, de oficio a solicitud de un particular, otorgada mediante concurso público. En esa solicitud, el particular deberá señalar el tipo de actividades a realizar, municipios afectados, estudio económico financiero, ajuste del proyecto a la legislación urbanística y la que incumpliría, etcétera; y específicamente, previsiones de creación de empleo, de la inversión que comportan y  del incremento de la riqueza que para la región supongan.

Tras la presentación de esa solicitud, habrá una aprobación inicial, que saldrá a información pública, y una posterior aprobación definitiva por el Consejo de Gobierno de la Comunidad, en la que se indicarán -entre otras cosas- los cambios en el planeamiento urbanístico a realizar y el plazo -que no podrá ser superior a 10 años- durante el cual no se podrá autorizar la implantación de un nuevo CID que tenga autorizada la actividad de casinos, de nuevos casinos, o de la ampliación de los existentes en Madrid. Según la Ley, las previsiones urbanísticas de los CID prevalecerán sobre las determinaciones contenidas en el planeamiento urbanístico, que deberá ser adaptado por la Administración competente; de igual forma, para los CID no rige la limitación de alturas previstas en la Legislación del suelo de la Comunidad.

Por otra parte, la Ley dedica un capítulo entero a regular el régimen del juego en los CID. Cabe destacar que el CID podrá -mediante una simple comunicación a la Comisión de Control del Juego- incluir nuevos juegos, aunque estos no figuren expresamente recogidos en una norma; se permite la entrada a los menores en esos centros; la autorización de funcionamiento de los casinos será la del CID  y se autoriza que en esos casinos y centros de juego den crédito a los jugadores. La citada Comisión de Control será la que inspeccione el juego en los CID. Esta Comisión de nueva creación tendrá la composición, organización y funcionamiento que el Consejo de Gobierno autonómico mediante decreto decida.

En materia tributaria, también goza de importantes especificidades. Se le aplicará una bonificación de un 95% de la cuota que resulte de las operaciones sujetas al impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados que estén relacionadas con su puesta en funcionamiento. Además, se prevé una reducción muy significativa del tipo del impuesto sobre el juego de casinos, pasando de un máximo de un 55% y un mínimo del 20% a un tipo lineal del 10%. Previéndose también importantes bonificaciones sobre la cuota resultante. Que en el proyecto inicial eran de un 9% de las inversiones realizadas y 9.000 euros por trabajador de la plantilla media en cada periodo; debiendo ingresar un 1% de la base imponible, pero pudiendo acumular las bonificaciones no aplicadas para los 18 años siguientes. Y que tras las enmiendas del Partido Popular, y su paso por Comisión, han quedado en la cuantía que resulte de aplicar a la base de la tasa un 0,1%  por cada 100 trabajadores que integren la plantilla media en cada periodo. Lo que conlleva que desde 10.000 trabajadores la bonificación alcance el 10% de la base. Esto es un porcentaje igual, como hemos mencionado, al del tipo a aplicar sobre la base. En consecuencia, en a partir de esos trabajadores se compensará la bonificación con el tipo y la cuota a pagar resultará ser cero. Aunque,  como se mantiene un tipo mínimo del 1% en todo sobre la base, ese será al menos el impuesto  que pague el CID o Eurovegas.

Como se puede ver el traje a medida se ajusta muy bien a lo que el señor Adelson pidió: una isla legal,  como contábamos antes las leyes del CID pactadas con él prevalecen sobre cualquier otra de la Comunidad de Madrid. Una isla en la que hay libertad urbanística, escasos impuestos, limitación de los competidores, capacidad de dar crédito directamente a los jugadores –a pesar del riesgo de blanqueo de capitales, o será por eso mismo-, diferente normativa sobre menores, entre otras medidas. Ya sólo falta que el Gobierno del Estado deje fumar. Se trata claramente de una regulación muy beneficiosa para un inversor y un tipo de inversor, que los mejores economistas en ningún caso recomiendan.

Junto a esta normativa, la Comunidad incluye también la regulación de la privatización de la gestión sanitaria de hospitales y ambulatorios. En este caso con unas pocas disposiciones, que dejan amplio margen al Gobierno regional para desarrollarlas como considere oportuno, pero en las que se intuyen acuerdos con los posibles licitadores en los concursos: por ejemplo, el PP ha propuesto una enmienda  votada en comisión por ello, por la que se van a permitir cambios en los vigentes contratos de concesión de obra pública con explotación de servicios no sanitarios de esos hospitales. Además prevé para perjuicio de hosteleros, que pagan todos sus impuestos, la posibilidad de que dueños de fincas privadas organicen eventos en ellas, sin exigirles los mismos requisitos.

Milton Friedman decía en su libro Capitalism and freedom: “The kind of economic organization that provides economic freedom directly, namely, competitive capitalism, also promotes political freedom because it separates economic power from political power and in this way enables the one to offset the other”. Pese a que el PP de Madrid se define como liberal, en esa Ley hay mucha confusión de los intereses públicos y privados, del poder político y el económico. Y eso sólo puede conducir a más intervencionismo, menos libertad y más corrupción; a un país donde las decisiones políticas influidas por el poder económico determinen a quien van las rentas y beneficios de la actividad económica. Un mal camino para salir de la crisis. Lo que necesitamos son reglas claras, iguales para todos, y dejar que el dinero fluya hacía quienes tienen verdadera capacidad de iniciativa e inventiva. Lo contrario sólo favorece la corrupción.

Hoy, cuando votemos en la Asamblea, UPyD se opondrá a la Ley, porque quiere un país en el que esté separado el poder económico del político, en defensa de la libertad, la igualdad y contra la corrupción.

Enfermedades raras y por qué el Estado debe recuperar competencias en sanidad

El pasado miércoles en representación de UPyD estuve en un desayuno-almuerzo organizado por Feder (la Federación española de enfermedades raras). Fue muy interesante y aleccionador. Las enfermedades raras son aquellas, según la Unión Europea, que afligen a menos de cinco por cada diez mil personas. Lo que no es una cifra menor, ya que equivale a entre un seis y ocho por ciento de la población europea, unos tres millones de españoles y quinientos mil madrileños. Son enfermedades en la mayoría de los casos de origen genético, crónicas y discapacitantes y se suelen manifestar en los primeros años de vida, aunque pueden aparecer en cualquier momento. Enfermedades de muy peliagudo diagnóstico y tratamiento, bien por su dificultad intrínseca o por desconocimiento de los médicos. Que alteran la vida de las familias en las que aparece. Sin duda, todo un reto para el sistema sanitario y social de un país.

En el acto Justo Herrán, delegado en la Comunidad de Madrid de Feder, leyó un manifiesto con sus peticiones esenciales: diagnósticos pre y postnatales y tratamientos eficaces; creación de unidades y centros especializados de referencia; financiación y acceso rápido  a los llamados medicamentos huérfanos; incremento de la investigación; mejora de la coordinación y la información entre los centros hospitalarios del país; mejora de la formación de los médicos, entre ellos los de atención primaria, para que sepan sobre estas enfermedades y puedan derivarlos a centros y médicos especializados; registros nacionales; y una atención multidisciplinar que tenga en cuenta la faceta educativa, laboral y económica de los enfermos.

Tras él habló Araceli García, cirujana pediátrica en el 12 de octubre de Madrid, que con el relato de dos de sus casos nos emocionó. Fue muy alentador comprobar que los médicos conservan la capacidad de implicarse por sus pacientes más allá de lo que les llevaría la fría aplicación de su técnica. Después una madre que pertenece a la Asociación Española de Síndrome CDG nos relató la experiencia con su hijo: el deambular por España en búsqueda de un diagnóstico, la marcha a Alemania, los problemas con la Seguridad Social, las dificultades en la guardería, los gastos constantes que nadie les reembolsa….

Finalmente intervinimos los políticos, para exponer nuestras propuestas y aportar soluciones a los problemas recogidos en el manifiesto. Primero lo hizo el Director General de Hospitales de Madrid, en representación del PP. Después el del PSOE, que había sido Consejero de Sanidad del Gobierno Vasco de 1987 a 1991 y que se presentó como el futuro consejero de sanidad si ganaba las elecciones Tomás Gómez. Sobre su intervención mencionaré que la vi muy centrada en Madrid. Como si los problemas que nos estaban contando se pudieran acotar a esta comunidad, cuando era justo lo contrario.

El papeleo, los pagos entre comunidades, la determinación de cuales sean los centros de referencia, la creación de un registro único para estas enfermedades, la instauración de servicios de rehabilitación para todos, el tratamiento integral de la enfermedad, la formacón de los médicos y la extensión de la mejores prácticas no puede quedar al albur de la Comunidad en la que se viva.

Por eso, mi intervención trató de superar el debate madrileño. Lo importante no son las Comunidades Autónomas. Lo importante son los ciudadanos de un país que tienen derecho a la mejor asistencia sanitaria vivan donde vivan. En suma, a que la organización burocrática de esos servicios no esté pensada en términos de poder territorial, sino a que tenga como centro al ciudadano.

Por los problemas planteados, parece evidente que solo la acción decidida del Estado puede ayudar a solucionarlos. Y es que no puede ser que el Director de Hospitales de Madrid, por lo bajines, consciente del problema y con buena voluntad, mencione como posibilidad un fraude de ley: que los enfermos se empadronen en Madrid, en casa de cualquier madrileño, para así ser tratados en la sanidad de esta Comunidad. O que el del PSOE, que también reconoció el problema, obvie quien dirige el Ministerio de Sanidad, y proponga acuerdos bilaterales entre las comunidades autónomas para solucionarlo –en su intervención me pareció, por la veces que lo mencionó, que sólo le preocupaba Tomás y el Gobierno de Madrid-. Como si no existiese el Estado y la coordinación dependiera de la voluntad de confederal de las comunidades.

Obviamente el tema es mucho más complejo; no basta que el Estado tenga la competencia, lo esencial es que la ejerza. En esas estamos, trabajaremos para ello. Por lo pronto gracias a Feder por darme la oportunidad de estar en ese acto.

Dos fracasos en nuestro estado autonómico

Hoy se pueden leer en la prensa al menos dos noticias sobre el funcionamiento del estado autonómico. Una referente a la situación de la justicia en Madrid. Denunciada por jueces y magistrados. De la que se deduce que el Gobierno autonómico ha actuado negligentemente relegando este servicio esencial a uno de los últimos órdenes de sus prioridades políticas. Una vez que por falta de dinero no ha podido culminar la ciudad espectáculo de precio elevadísimo en que quería transformar la nueva ciudad de la justicia en Valdedebas. Lo demás le daba igual. Por el consejero Granados, que el marrón se lo cama otro.

La otra sobre el sistema sanitario. El Consejo Económico y Social denuncia que se han incrementado las desigualdades sanitarias en los últimos años, desde que se hizo la transferencia completa de esta competencia a todas las cmunidades autónomas. Ya que el Consejo Interterritorial de Sanidad no ha funcionado porque sus decisiones para que tengan aplicación han de ser por unanimidad. Lo que es curioso, porque va justo en el sentido contrario de lo que se está haciendo en la Unión Europea, donde cada vez  hay menos decisiones por unanimidad y más por mayoría.

En ambos casos se constata un fracaso en el ejercicio de competencias cardinales que han sido transferidas  a las Comunidades autónomas. Son hechos, no meras opiniones, que deberían hacernos reflexionar sobre si la actual distribución de competencias entre el Estado y las comunidades autónomas es la correcta y si no sería conveniente replantearla para garantizar lo esencial: una prestación de servicios a los ciudadanos de calidad en igualdad.

Mientras tanto, lo que no pueden hacer los gobiernos autonómicos, como el de Madrid en el tema de la justicia, es lavarse las manos y dejar las cosas como están o peor. Eso es irresponsabilidad. Que en política debería ser castigada.