Rajoy el sábado pasado anunció que el PP iba a proponer la supresión de las pensiones de los parlamentarios. Justo un mes después de que sus diputados votaran en contra en las Mesas del Congreso y Senado a una propuesta de UPyD, que les había hecho llegar Rosa Diez reiteradamente para la supresión de ese privilegio, y sólo unos días después de que Montoro voceara que era una propuesta demagógica y que no había tal privilegio. Inmediatamente, el anuncio fue portada de todos los digitales y de los periódicos del día siguiente. La mayoría de los cuales obviaron que la propuesta la había hecho UPyD hacía meses y que el PP había votado en contra de ella. Y los que no lo eludían, Publico y El País, es fácil imaginar el por qué.
Además del apoyo mediático, ese mismo día, salieron a apuntalar a su “líder” más cargos del PP, ahítos de entusiasmo. Esperanza, la de Madrid, precisó que no se debían “blindar” las pensiones de los Diputados. Aunque olvidó, ¡pobrecita!, que en esta legislatura, en el 2007, ha “blindado” la suya aprobando una Ley sobre el Consejo Consultivo de Madrid (uno de esos órganos que ahora Cospedal dice que hay que suprimir por redundante) mediante la concesión de la condición de consejeros vitalicios a los ex Presidentes de la Comunidad de Madrid. Y que en la Asamblea de esa Comunidad también hay un acuerdo de su Mesa con un régimen especial de pensiones para sus parlamentarios.
Todos saben, menos los medios de comunicación, que no es esta la única iniciativa de UPyD que han plagiado el PP o el PSOE. Este mismo fin de semana ambos partidos han insistido en que hay que eliminar duplicidades entre las administraciones y que hay que ser austeros en el gasto. El PSOE prometiendo controlar las televisiones autonómicas y mejorar la coordinación de las comunidades autónomas. El PP prometiendo suprimir los órganos redundantes y reducir las empresas y fundaciones públicas. Oyéndoles, parecían recitar, como un catecismo, las propuestas contendías en el libro de UPyD sobre el “coste del estado autonómico”.
Nada hay que oponer a ese recital, si es para bien. Ahora, ya que se recita, que al menos sea la lección completa. Porque, las omisiones e incongruencias cantan mucho. Por ejemplo, las de Rajoy negando que haya que modificar las pensiones de los ex Presidentes. Quizás convencido de que el halo presidencial le ha empezado a rozar y temeroso de que puedan ser limitados los futuros privilegios de un cargo para el que tanto banquillo ha chupado. O las de Cospedal que al tiempo que pide la supresión de órganos redundantes de las autonomías, los vota en el Senado para Extremadura.
Si en España hubiera prensa libre, se contaría a la ciudadanía las iniciativas políticas interesantes, aunque estas no provengan de alguno de los grupos de poder. Pero como hay prensa concertada, se pone en boca de estos grupos lo que fueron iniciativas de otros y se ocultan todas sus incongruencias. El repaso a los periódicos este fin de semana es una prueba palpable de lo que decimos. Leyéndolos parece que todas las iniciativas que UPyD ha llevado al Congreso -eliminación de duplicidades administrativas, techo de gasto para las comunidades autónomas, despolitización de las cajas de ahorro, por citar las de más actualidad- las hubieran presentado el PP-PSOE, en lugar de haber votado concertadamente en contra.
A pesar de ello, no se puede dudar que es un éxito que un todavía pequeño partido haya sido capaz de influir tan manifiestamente en el debate político de España. Marcel Proust decía que la verdadera experiencia no consiste en descubrir nuevos países, sino en ver la realidad con nuevos ojos. Los hay que están de viaje, continuamente moviéndose hacía donde les conduce la demoscopia pero sin pretender llegar a ningún lado. Por eso, si queremos que las cosas se vean diferentes, hay que apostar por la verdadera experiencia, aquella que acaba realizándose. Por UPyD, el único partido que ha sabido ver la realidad con nuevos ojos.

