Elecciones, el ejemplo de Vargas LLosa

La semana pasada Mario Vargas Llosa recibió el premio nóbel de literatura. Los artículos que se han ido escribiendo han puesto de relieve la calidad de su obra, pero también su compromiso político y social y su defensa de la libertad. El momento más álgido de ese compromiso fue cuando decidió presentarse a las elecciones presidenciales de Perú en el año 1990. Un período muy difícil para ese país, por la grave crisis económica e institucional que vivía como consecuencia de la desastrosa presidencia de Alan García y del terrorismo de Sendero Luminoso.

En la campaña electoral partía como favorito. Era un excelente candidato por su calidad política, honradez y por el conocimiento del país. Sin embargo, un candidato desconocido llamado Fujimori, de ascendencia Japonesa, empezó a subir en las encuestas con sus propuestas populistas y su perfil exótico.  Aunque Vargas Llosa sacó más votos en la primera vuelta que los otros candidatos, perdió las elecciones en la segunda frente a un Fujimori que recibió el apoyo del partido del todavía presidente Alan García, de otros grupos de izquierdas y de gentes como el capitan Montesinos.

Pronto se comprobó que Fujimori tenía voluntad de perpetuarse en el poder y de no respetar al oponente político. Vargas Llosa tuvo que irse de Perú y España le concedió la nacionalidad española para evitar que se convirtiera en un apátrida. Toda esta experiencia política está magistralmente contada en uno de sus libros, escrito en el año 1993, “el pez en el agua”. Merece la pena leerlo.

En el año 2000, Fujimori huyó a Japón, donde se refugió al albur de su doble nacionalidad, para evitar ser juzgado por graves delitos de corrupción y violación de derechos humanos durante sus gobiernos en Perú. Su régimen quedó definitivamente en evidencia. Había sido una satrapía más de las muchos que hay en el mundo. Su populismo y presunta cercanía al pueblo no escondían más que su voluntad de enriquecerse y hacerse con el mayor poder posible. Ahora, después de una rocambolesca vuelta a Perú a través de Chile,  está en la cárcel condenado por asesinato, secuestro y corrupción.

Esta historia, de la que ha sido protagonista alguien tan cercano a UPyD -fue uno de los auspiciadores de nuestro nacimiento- nos muestra descarnadamente como los mejores candidatos pueden perder unas elecciones, como puede un país perder el rumbo por dejarse llevar por propuestas fáciles, aunque estás oculten mentiras y populismo. Perú, sin duda, con Vargas Llosa se hubiera evitado corrupción e ineptitud y hubiera sido gobernado con humildad y capacidad. Gracias a ello quizás podría estar más cerca del Chile o el Brasil de hoy día que de otros países sudamericanos que a todos nos vienen a la memoria.

UPyD está viviendo ya, y va a vivir proximamente, en comunidades autónomas y municipios procesos electorales de primarias para elegir a los que serán nuestros candidatos a las elecciones autonómicas y municipales del próximo mes de mayo. Tenemos una gran responsabilidad, pues nuestro voto va a determinar quienes, por UPyD, representaran a los ciudadanos en las instituciones. Debemos elegir con el máximo rigor, valorando tanto su capacidad política y de gestión, como su compromiso y honestidad para actuar al servicio de los ciudadanos, y no de ellos mismos. Sé que no es fácil, también sé que no nos dejaremos llevar por fuegos de artificio. Estoy seguro de que el ejemplo de Vargas Llosa nos inspirará.