En España se habla mucho de una reforma de la Ley electoral. Ahora todos quieren apuntarse a ella como si se tratara de una moda, que no puede dejarse escapar para estar chic. Pero las modas tienen el riesgo de que haya quienes pretendan vender cómo autentico lo que no es sino un simple remedo para dar el pego. Mucho nos tememos en UPyD que la propuesta del PP de Madrid de reforma de la Ley Electoral, que ha anunciado hoy El Mundo, es lo que intenta.
Una reforma de la Ley Electoral tiene esencialmente que servir para mejorar la igualdad de los ciudadanos garantizando que el derecho al voto no esté privilegiado o penalizado en función del partido político que se decida votar, esto es que el voto de todos valga igual. Además debe dar más poder a los ciudadanos para que estos puedan elegir a los candidatos que presentan los partidos en sus listas electorales. Junto a estas propuestas debe reformar las incompatibilidades, para que nadie pueda ostentar dos cargos públicos electivos al tiempo, por ejemplo el de alcalde o concejal y diputado, así como las obligaciones de los medios de comunicación privados en campaña electoral, quienes no tienen que ser meros voceros de las frases enlatadas de los viejos partidos sino un verdadero instrumento de información al servicio de los ciudadanos.
Para conseguir estos objetivos es imprescindible reforzar la pluralidad y para ello hay que hacer una reforma que garantice una mayor proporcionalidad y la igual en el ejercicio del derecho del sufragio. En el Estatuto de Madrid y en su Ley electoral se prevé la circunscripción única que es proporcional siempre que se supere la barrera del 5% de los votos necesarios para tener escaños. Por eso UPyD en su propuesta de reforma presentada en la Asamblea de Madrid recientemente mantiene la circunscripción única, pero rebajando el porcentaje mínimo de entrada del 5% al 3%. Para que no pueda pasar, por ejemplo, que con 129.999 votos no se tenga escaño y con simplemente uno más, 130.000, hasta seis. Ya que el salto por un sólo voto es algo más que desmesurado. Por otra parte para dar más poder a los ciudadanos la reforma prevé listas abiertas. También recoge la incompatibilidad entre el cargo de diputado y el de alcalde o concejal. Y finalmente la reducción de diputados de 129 a 70 para redimensionar el tamaño de la Asamblea a sus funciones, ya que ahora es excesivo. Baste para ilustrar la desmesura que en el Congreso hay un diputado por cada 131.000 ciudadanos, mientras que en la Asamblea hay uno por cada 50.000 o fracción.
Frente a esta propuesta, por lo leído en el diario El Mundo, lo que quiere el PP es dividir Madrid en unas cinco circunscripciones a imitación de lo que pasa en Murcia. Con esa división para tener un diputado habrá que superar el 8% o más de los votos, aunque la barrera electoral se mantenga en el 5%. Lo que se asemeja además de a Murcia a lo que pasa con la división provincial para las elecciones generales, donde sólo Madrid y Barcelona que reparten muchos escaños funcionan con un sistema verdaderamente proporcional. Para promocionar esta reforma, argumenta el PP que con ella acercarán el diputado a los electores, como si por ser de Madrid ciudad no te pudiera votar uno de Alcalá o viceversa o como si ahora los diputados del Congreso que se eligen por muchas circunscripciones provinciales estuvieran más cerca de sus electores que los de la Asamblea.
Para ser justo hay que decir que proponen dos urnas. y que quizás la segunda, en la que se votaría una lista de partidos, podría tener un efecto corrector que garantizase una cierta proporcionalidad. Pero esta posible corrección no evita su error de concepto: en España el problema fundamental es la igualdad en el derecho al voto de todos los ciudadanos y no la cercanía. La igualdad permitirá que haya opciones nuevas que rompan el estatismo de los dos viejos partidos y la actual paralisis institucional del país, sin embargo la cercaníacomo ancla de una reforma me temo que nos podría hundir aún más en nuestra sempiterna querencia por el localismo.
Así que cuidado con los imitadores de modas. No dejemos que nos den el pego, para quedarnos al final con un sistema como el murciano, de mocultivo partidista, vendido bajo la etiqueta del pluralista alemán. Desde UPyD haremos pedagogia para que no sea así, porque no parece razonable un sistema en el que con el 40% de los votos se pueda tener mayoría absoluta. Por ello, sólo votaremos en Madrid una reforma que garantice la igualdad de voto de los ciudadanos y que les dé más poder de decisión y control de los políticos. UPyD ya ha cumplido presentando su propuesta, veremos que pasa en la tramitación parlamentaria.

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