Esta semana está siendo la de los presupesupuestos y la de la subida de impuestos, que pagaremos los de siempre, la mayoría de los españoles que vivimos de nuestro salario o de nuestras pequeñas empresas. Una subida que, para colmo, pretenden vendernosla como una necesidad imperiosa para hacer frente a los gastos dirigidos a los más necesitados. Y ya se sabe, quienes se opongan ¡malos, malos!
Hoy, sobre esta cuestión, se puede leer un interesante artículo en el diario El País de Jesús Mota que se titula “El enves de la trama fiscal”, en el que desmiente esa propaganda gubernamental. En él explica que la subida de impuestos no es para cubrir un galopante deficit público provocado por la caída de los ingresos y el incremento de gastos, como el del pago de la prestación de desempleo, tal y como anuncian los ministros-pregoneros del gobierno, sino que es consecuencia de la existencia de un deficit estructural de la hacienda pública que, aún con una posible recuperación económica, no saldría del color rojo.
Un problema estructural que no se resulve con una subidita de impuestos. Como dice el autor: “no es fácil que los mercados financieros confundan el entrecortado esfuerzo recaudatorio -la tibieza encubre siempre impotencia- con una estrategia firme y clara de contención del déficit y de la deuda a medio y largo plazo. De entrada, ya es complicado aceptar que el déficit público baje al 5,4% del PIB en 2010, incluso contando con los 10.000 millones de aumento de presión fiscal y admitiendo con cierto optimismo que el coste del desempleo tenderá a estabilizarse. Si se trata de convencer a los mercados al tiempo que se mantiene el gasto social, nada mejor que un plan de sostenibilidad financiera del Estado a medio plazo, que incluya una reforma estructural del gasto público y que lleve a pie de página la firma de las comunidades autónomas.”
Mucho nos tenemos que de reducción de gastos, eliminando todo lo innecesario que hemos creado cuando se pensaba que ibamos a ser los más ricos del mundo, no habrá nada de nada. Lo que si tendremos serán más subidas de impuestos, que se justificarán bajo las más peregrinas excusas. Basta mirar al ayuntamiento de Madrid que, en lugar de plantaerse reducir sus gastos, ha creado una tasa de basura que nos dicen va a servir para pagar la recogida de nuestos desperdicios, pero que servirá para pagar las obras, los servicios y los viajes de promoción de un alcalde muy gastón. Sobre ésto, mañana más.