La deuda de Madrid es la mitad de la suma de la deuda de todas las capitales de provincia juntas. En total lo madrileños debemos 6.945 millones de euros, lo que representa 2161, 34 euros de deuda para cada uno de los 3.213.271 habitantes de esta ciudad. Un cifra que tendremos que pagar y que está poniedo en graves dificultades a las arcas muncipales que han visto reducidos sus ingresos en más de un 30%, por la recesión y la caída de la actividad inmobiliaria. Una situación muy difícil, que exigriría de Gallardón y familia una explicación clara de cómo se ha llegado a ella y de qué medidas se van a adoptar para afrontarla.
Por ahora, sólo se anuncia una elevadisima subida de impuestos: IBI y creación de una injusta y regresiva tasa de basuras. Pero nada se dice sobre los gastos del ayuntamiento. Como si éstos tuvieran que permancer intocables, aún a costa de más deficit y deuda futura, de dejar de pagar a los proveedores -en muchos casos pequelños empresarios y autonómos que se ven forzados a cerrar por esos impagos-, o de mantener estructuras y servicios redundantes con la Comunidad Autonóma y el Estado que sólo favorecen comportamientos clienterales.
Al alcalde hay que preguntarle muchas cosas: por sus obras, por los gastos de promoción del Madrid olimpico, por cómo está ocultando el deficit en empresas como Madrid Espacios y Congresos (MEYC) que ha triplicado su deuda en los últimos tres años por al construcción de infrestructuras como la Caja Mágica. Preguntas que exigen respuestas claras, que hasta ahora no hemos tenido, más responsabilidad política y menos propaganda.