En el diario de Barcelona “La Vanguardia” de hoy aparece una encuesta donde dicen que UPyD podría multiplicar por cuatro su resultado en escaños en el Congreso de los Diputados y que tendría más de un cuatro por ciento en intención de voto. Es sin duda una buena noticia. Como lo es, que por fin se constate que los ciudadanos españoles pasan factura, aunque sea en un sondeo de opinión, a un gobierno y a un presidente que están demostrando falta de criterio, exceso de retórica y ausencia de decisión para hacer frente a la crisis política, social y económica más grave de España de los últimas décadas.
La encuesta dice que de haber elecciones los socialistas perderían más de 18 escaños y muchos millones de votos y que el PP rondaría los 170 escaños aunque no aumentaría en votos, simplemente mantendrían los que tienen. También que los ciudadanos consideran un desastre tanto la labor de gobierno como la de la oposición. Si el PP llega al gobierno, será por implosión de quién lo mal ejerce, no por merítos propios. Ese partido, para desgracis de ellos y de todos, hace virtud de no hacer nada.
Aunque lo peor es que, de confirmarse la encuesta, el PP tendría que gobernar con una CIU que, a pesar de perder escaños y votos y de tener un porcentaje de apoyo inferior a UPyD e IU, sería decisiva para que tuviera mayoría en el Congreso. Ahora, en estás condiciones, ¿cuál sería el cambio real que necesita el país? Ninguno. No habrá ni una sóla de las reformas claves: en la Ley electoral, en la Constitución, en la justicia, en la educacón.
Si queremos esas reformas, hemos de seguir trabajando, para que en la próxima encuesta nos den grupo parlamentario propio. ¡Ya sólo estamos a un escaño!
Un apunte final sobre Cataluña.
En la encuesta no preguntan por Rosa Diez. Les dará miedo verla como la más valorada de los líderes políticos. Pero claro, qué otra cosa se puede esperar de un periódico que sigue llamándonos neocentralistas: será que no se han leído la ponencia política que va a ir al congreso en la que se defiende un estado federal. Aunque quizás es posible que sepan que defendemos la igualdad de todos los españoles cualquiera que sea el luegar donde vivan, incluso en Cataluña. Pero que no les convenga decirlo no vaya a ser que muchos de los que viven en allí se den cuenta de que con una política que defienda la igualdad, en lugar del hágase en cada sitio lo que a uno le de la gana y en Cataluña aún peor, podría irles mucho mejor en su vida cotidiana.
