Entre los mensajes propagandísticos-populistas con los que ganó las elecciones en el año 2004 y el 2008 y a que nos tiene acostumbrados nuestro irresponsable ZP es que él no sería nunca como el malvado Aznar: ¡nunca congelaría el sueldo a los funcionarios! Ahora nos enteramos que lo que quería decir en realidad este mago de la economía especulativa –nadie como él ha especulado con la realidad económica de este país- es que lo que pensaba hacer era ¡bajárselo! Todo con tal de separarse del PP. También quería irse de Irak para lanzarse en cuerpo y alma en Afganistán y ha estado huyendo de hacer la reforma laboral necesaria por la iniciativa de su gobierno, creyendo que eso equivalía a hacerla por decretazo, pero acabará realizándola a destiempo como siempre y por detrás, que esperen los amables cómplices de sindicatos y empresarios que tenemos. Ahora también declara que no quiere ser como Grecia, cuando en realidad con sus antecedentes podemos interpretar que lo que realmente piensa es que él se basta a sí mismo para poner a este país en una situación peor que la de los griegos.
Habrá quién ingenuamente piense que la bajada del sueldo a los funcionarios era inevitable y que es una consecuencia más de la dura crisis que vivimos. ¡Se equivocan! Hace dos años los verdaderos expertos independientes de la Administración (por cierto todos ellos funcionarios del Ministerio de Economía) ya decían que lo razonable en esa situación era congelar la masa salarial de los empleados públicos, que no había que dar los 400 euros ni que tampoco era aconsejable dar el cheque bebé, y que lo que había que hacer era reducir estructuras incluidas por supuesto las de las CCAA. Pero el irresponsable y populista presidente prefirió escuchar a sus halagadores de la Moncloa y pensar sólo en ganar las elecciones. No sólo negó la crisis públicamente sino que en un acto de autoengaño, propio de quien es incapaz de pensar más allá de sus prejuicios ideológicos, no hizo nada de lo que le aconsejaban los que saben de esto (no sus asesores monclovitas). De ahí que subiera el sueldo de los empleados públicos (en plena crisis) ¡por encima de la inflación! Esto acarreó una situación incómoda a los empleados públicos frente al resto de la población activa, pero además, como algunos anunciamos entonces (contra los aplausos ingenuos de los sindicatos), ello era el preludio de sacrificios mucho más duros en un futuro cercano… Y como siempre los que deben aguantar el palo más gordo serán los que soportan el mayor peso del Estado, incluidos policías, guardias civiles, militares que se juegan la vida, jueces, fiscales, secretarios judiciales, funcionarios de prisiones, diplomáticos y todos aquellos que se encargan de velar por el interés público. A estos será por cierto un 10% de media mientras que al personal de menor responsabilidad será un 2%, todo ello muy lógico en términos populistas y sindicales. Pero no afectará a los cientos de asesores que el presidente mantiene en la Moncloa, totalmente inútiles pues se encargan de replicar la estructura ministerial simplemente porque ZP no se fía de sus ministros, ni a otros cargos de confianza ni a estructuras paralelas que este Gobierno se ha encargado de crear (incluidas varias Agencias), ni se eliminan ministerios inútiles, ni suprimir las subvenciones de escaso valor añadido (¿tiene sentido en plena crisis siete millones para crear una cátedra de gastronomía para Arzak?) o diseñadas para contentar a sus fieles. Habrá que ver por cierto si estas medidas se aplican igualmente y en igual medida a las CCAA (50.6% de los empleados públicos) o a los entes locales (23,8% de los empleados públicos) pues entre otras cosas este Gobierno se ha quedado sin medios para imponer medidas anti-crisis a las CCAA, a las que teme más que a sus propios empleados, a los que en el fondo desprecia. No deja de ser increíble que al final sufran el recorte de su sueldo solo o en mayor medida los funcionarios de la Administración del Estado que son los que tienen de media los sueldos más bajos para iguales o superiores responsabilidades.
En definitiva ha ido a lo fácil, a lo populista, sin ser consciente que las reformas de calado que necesita este país tienen que ver con su sistema político y con la forma en que se gestiona su estructura territorial. Así, con el dinero que se ahorra en médicos, policías, etc. podrá seguir pujando para lograr los votos de los partidos nacionalistas y regionales que le permitan sacar adelante los próximos Presupuestos y continuar en el poder, pagando favores con los dineros de todos que van directamente a las clientelas de partidos que nunca han defendido el interés general. Así, también podrá continuar levitando entre las Comunidades Autónomas, sin obligarlas a reducir sus mastodónticas e ineficientes estructuras llenas de pagados de los partidos que las gobiernan colocados su mayoría en empresas públicas y fundaciones de nula utilidad.
¡Que no se queden tranquilos los que no son empleados públicos! pues la gente no se da cuenta que el mayor peligro que existe en la actualidad para el Estado de Bienestar en nuestro país no es la crisis económica, es el irresponsable presidente que tenemos. La congelación de las pensiones, la supresión de cheque bebe y la inaplicación de la Ley de Dependencia no son más que el inicio de los recortes que pueden llegar. Porque una política social viable requiere de gobernantes responsables que sepan administrar con rigor los dineros públicos y no de propagandistas de risa fácil que se muevan sólo y a destiempo por mensajes de mercadotecnia. Ya saben la sonrisa ZP de hoy es el preludio de la puñalada en la espalda de mañana. A ver si aprenden los sindicatos. ¿Harán huelga ahora?
