Sigue tu destino

Sigue tu destino,
riega tus plantas,
ama tus rosas.
El resto es la sombra
de árboles ajenos.

La relalidad
es siempre más o menos
de lo que queremos.
Solo nosotros somos siempre
iguales a nosotros mismos.

Suave es vivir solo.
Grande y noble es siempre
vivir simplemente.
Deja el dolor en aras
como exvoto a los dioses.

Ve de lejos la vida.
No la interrogues nunca.
Que ella nada puede
decirte. La respuesta,
más allá de los Dioses.

Más serenamente
imita el Olimpo
en tu corazón.
Los dioses son dioses
porque no se piensan

Versos de Fernando Pessoa
traducidos por Ángel Campos Pámpano

La dignidad como mascarada

Doce periódicos catalanes escribieron la semana pasada la misma editorial. Mucho se ha escrito sobre lo extraordinario de este hecho; desde la transición política, entonces para defender la democracia que se estaba construyendo, no se conocían editoriales conjuntas de la prensa española. No deja de ser, pues, sorprendente esta iniciativa, como asombroso es que su titulo sea la “dignidad de Cataluña”, de la que se convierten en cancerberos para intentar impedir su posible mancillamiento por un ilegítimo Tribunal Constitucional, presto a dictar una sentencia que, según saben, considerará inconstitucional algunas de las partes esenciales del nuevo Estatuto de Cataluña.

Sin embargo, no hay sorpresa, y se comprende con facilidad esa editorial, cuando no se ignora que con ella se están apurando las últimas oportunidades para presionar al Tribunal Constitucional. La prensa catalana, de nuevo, ha servido al poder político de su tierra para intentar dar verosimilitud a un futuro levantamiento popular, con el que conscientemente han venido amenazado los partidos catalanes y el gobierno de la Generalitat en los últimos meses. Ya que, a falta de manifestaciones masivas premonitorias de la deseada rebelión del pueblo de Cataluña, nada mejor que la teatralización periodística de las posiciones del catalanismo, para ver si los magistrados del Constitucional y algún incauto de “Madrid” se creen la amenaza de la insurrección, ceden a sus presiones, y acaban dictando una sentencia de su provecho.

Porque en el fondo saben que la vida continuará igual, aunque ese denostado Tribunal considere que Cataluña no puede ser una nación o que la bilateralidad no es propia de un estado cuasifederal, como el nuestro. Los ciudadanos de Cataluña seguirán preocupados por la crisis económica y el continuado descenso de su nivel de vida, educativo, etc., que es lo que de verdad afecta a su dignidad. Y los partidos catalanes, hasta el que más reniega de España, aunque la abstención y la desafección publica hacia ellos siga aumentando, seguirán repartiéndose el mismo número de sillas del parlamento de Cataluña y el mismo número de puestos en sus administraciones.

Con la sentencia del Constitucional no está en juego la dignidad de nada, ni de nadie. El Tribunal cumple con ella su obligación de controlar la constitucionalidad de todas las leyes, aunque sea tarde y bajo grandes presiones del gobierno. Si está, en cambio, en juego la dignidad de la prensa catalana, que ha aceptado acríticamente ponerse al servicio del principal dogma del poder en esa Comunidad Autónoma: la presunta unanimidad de los ciudadanos entorno al catalanismo. Porque con su editorial ha renunciado a su función esencial de informar sobre los hechos y servir de medio de control del poder, para convertirse en altavoz de los intereses de un grupo de políticos que irresponsablemente nos han metido a todos en un berenjenal de difícil solución.

Prácticas, por cierto, que sólo suelen suceder en las sociedades donde la libertad está muy limitada o es inexistente, donde el poder decide lo que es correcto. Lo cual quizás nos diga que, en Cataluña, el falso dogma de la unanimidad catalanista, que ciega voluntariamente la inteligencia de los servidores públicos y les impide ver la pluralidad de la sociedad catalana y su real integración en la española, no es más que un instrumento para limitar la libertad de sus ciudadanos y dirigirlos mediante un señuelo al sueño de todo nacionalista: la nación homogénea.

Aún se está a tiempo de corregir el rumbo que ha tomado la política catalana y por ende la española, pero para ello hace falta que los partidos políticos nacionales tenga una propuesta de modelo de estado que vaya más allá del pacto coyuntural que les exige el acuerdo con los nacionalistas o de la última ocurrencia del presidente de turno (no se olvide que sin las de Zapatero no habría este follón). Para superar esta incierta situación, quizás ha llegado el momento de proponer para España un modelo federal, con un estado fuerte, en el que todas las comunidades tengan las mismas competencias, dirigido a conseguir la máxima igualdad y libertad de los ciudadanos.

Votaciones en Madrid

La semana pasada en UPyD Madrid elegimos a los delegados para el próximo I Congreso de UPyD. Ha sido muy emocionante poder ejercer nuestro derecho a elegir a quienes estarán en el Palacio de Congresos de Madrid definiendo el fututo de este proyecto. Mi enhorabuena para todos los que han sido elegidos con el voto mayoritario de sus compañeros. Ahora todos los elegidos tienen la responsabilidad de hacer que el Congreso sea vivo, sea un lugar de debate político que ayude a definir nuetras ideas principales para que ese proyecto sea útil para los ciudadanos.

 

La última votante de la calle Orense

La última votante de la calle Orense

 

Os pego la foto de la última votante de la mesa de la calle Orense, está un poco difuminada pero no tengo otra mejor y creo que merce la pena que se vea cómo se voto. Veréis que estén muy contentos y eso que era justo antes de que empezara el recuento de los votos y que sabían que tenían una tarea muy laboriosa que acabaría muy entrada la noche.

Aprovecho también para dar las gracias a todos los afiliados al partido que han participado votando, a los que han estado en las mesas durante horas para garantizar el derecho de todos y al equipo que ha hecho posible que todos votaramos, con Cristina Muñoz a la cabeza, porque sin ellos no hubiera sido posible que ejercieramos nuestro derecho. Muchas gracias y enhorabuena por vuestro esfuerzo.

2164,34 euros

La deuda de Madrid es la mitad de la suma de la deuda de todas las capitales de provincia  juntas. En total lo madrileños debemos 6.945 millones de euros, lo que representa 2161, 34 euros de deuda para cada uno de los 3.213.271 habitantes de esta ciudad. Un cifra que tendremos que pagar y que está poniedo en graves dificultades a las arcas muncipales que han visto reducidos sus ingresos en más de un 30%, por la recesión y la caída de la actividad inmobiliaria. Una situación muy difícil, que exigriría de Gallardón y familia una explicación clara de cómo se ha llegado a ella y de qué medidas se van a adoptar para afrontarla.

Por ahora, sólo se anuncia una elevadisima subida de impuestos: IBI y creación de una injusta y regresiva tasa de basuras. Pero nada se dice sobre los gastos del ayuntamiento. Como si éstos tuvieran que permancer intocables, aún a costa de más deficit y deuda futura, de dejar de pagar a los proveedores -en muchos casos pequelños empresarios y autonómos que se ven forzados a cerrar por esos impagos-, o de mantener estructuras y servicios redundantes con la Comunidad Autonóma y el Estado que sólo favorecen comportamientos clienterales.

Al alcalde hay que preguntarle muchas cosas: por sus obras, por los gastos de promoción del Madrid olimpico, por cómo está ocultando el deficit en empresas como Madrid Espacios y Congresos (MEYC) que ha triplicado su deuda en los últimos tres años por al construcción de infrestructuras como la Caja Mágica. Preguntas que exigen respuestas claras, que hasta ahora no hemos tenido, más responsabilidad política y menos propaganda.

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